Textos

Vida

La vida no son más que instantes fugaces en los que debemos decidir una y otra vez que caminos escoger:

-el que esperan tus padres

-el que manda la sociedad como políticamente correcto

-o el que tu quieres, ese en el que no aceptas ser una marioneta sin control de su vida, ese en el que rompes con las normas preestablecidas, ese en el que lo que piensen o digan de ti no importa nada, solo importas tú y tu felicidad.

Habrá momentos difíciles, momentos confusos en los que tomar esa decisión puede acarrear una cadena de acontecimientos que no esperabas, pero si ese es el camino que marca tu corazón, el que lo hace latir fuerte e irregular, como un caballo desbocado, ese es el correcto.

Aunque al principio parezca duro e imposible alcanzar la meta deseada, te lo aseguro merecerá la pena cualquier obstáculo que te encuentres, aunque tardes semanas o meses, y llores muchas noches o te duelan tanto los pies que te gustaría poder cortártelos.

Hazme caso, lucha, lucha hasta que no puedas más y ahí cuando todos se rían porque las fuerzas te están abandonando y te vean hundido, ese es el momento del último esfuerzo, ese que no crees ya capaz de poder dar, pero sí lo eres y te vuelves levantar. Y lo logras, logras lo que nadie ha podido porque no se han revelado, porque no son más que las marionetas de un mismo molde creado por la sociedad para controlar nuestras palabras, nuestros actos y nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, para que no demos problemas.

Pero nunca lo olvides, tus actos, tus palabras y tus pensamientos y sentimientos, son los que te hacen único y diferente. Y eso no es nada malo, ser diferente como nos intenta hacer creer la sociedad no es ser un paria, un descarriado o un enfermo.

 

Ser diferente y único, es los que nos hace felices y verdaderamente conscientes de la realidad y de todo lo que nos rodea.


Carta a mis amigas

Gracias, por todas las risas y abrazos, por las lágrimas que secasteis de mis mejillas. Por las sorpresas, por las tardes de cañas y piscina, por las noches de fiestas y películas y por las madrugadas y mañanas de empatada.

Por darme todo vuestro cariño y compresión. Pero sobretodo, por haberme abierto los ojos y ver que amigas tengo.

Amigas que deciden por mí a mis espaldas.

Amigas que o no entienden mi enfermedad o quizás no os la creáis, quien sabe, no sería la primera persona que me dice que todo es cuento y que solo quiero drogas, médicos incluidos, pero eso no viene a cuento.

Gracias por decidir si me apetece o no tener mi despedida de soltera.

Sí, estoy deprimida, y qué, creo estar en todo mi derecho, llevo cinco meses sin poder salir de casa, a veces ni de la propia cama. Nada de playa, piscina, ni río, ni sol, tener que ir tapada como una mora las pocas veces que salgo, para que no empeoren los síntomas. También porque estoy cansada día y noche, duerma las horas que duerma, por los dolores de cabeza, de barriga y de todas y cada una de las articulaciones de mi cuerpo, por marearme y fallarme las rodillas, tras caminar ni durante cinco míseros minutos seguidos, por tener que pasarme todo el día en casa porque el sol me marea aún más, por tener que echarme en cama por que no aguanto ni sentada, pesarme los párpados como si fueran de cemento.

Pero a pesar de lo que me pasa y bueno muchas más, para que contaros, si parece que da igual.

A esas estrellas que siempre iluminan mi camino.

Gracias por ser mis amigas.

 

 


Miedo

A veces pienso que hago lo que la gente espera que haga, que me conformo y no lucho por lo que realmente quiero.

Si quiero a mi prometido, pero ¿lo amo? no puedo responder a esa pregunta con un sí o un no, si me imagino casada con él y con hijos y sería feliz, pero ¿sería tan feliz como lo fui una vez? o ese amor solo se tiene una vez en la vida, a veces es para toda la vida como muchos han tenido esa suerte de vivirlo y otros como yo lo hemos sentido fugazmente durante unos meses y se ha escapado de nuestras manos para siempre.

Me voy casar porque realmente creo que es el momento, o no lo es todavía o nunca lo va ser, o lo hago solo porque mi suegra no me quiere y cuanto más te dicen a algo que no, más te obcecas por conseguirlo.

Siempre he soñado con un marido que me adore y unos niños, mínimo la parejita, pero si vienen más no me importaría, los animales y los niños, son lo único ahora mismo en la vida, que me hacen completamente feliz cuando los tengo cerca.

Y sobretodo los niños, aunque tras llevar más de un año intentando quedarme embarazada, cuando veo a una madre joven, sobretodo más joven que yo, no sé por qué siento unos celos que me enfurecen, y saber que han abortado libremente 4 veces antes de tener ese niño que te enamora con su sonrisa, que te agarra tan fuerte con esa minúscula manita…

Y él también quiere niños, pero y si no se los puedo dar… Adoptar no lo quiero considerar una opción, quiero sentir la maternidad, tocarme la barriga por una patada, ir viendo durante 40 semanas como va creciendo, ver la primera ecografía en la que te confirman que si lo has conseguido y esperas un bebe, y en la que te dicen si vas tener una niña o un niño.

 

Tengo miedo de no poder dárselos, pero más miedo de no poder ser feliz a su lado, ni al de nadie sino puedo ser madre.


Mírame

Mírame, si a mí, mírame a los ojos, ¿que ves?

No soy la que era, ¿verdad?,

no soy ni la mitad de lo que fui.

Acabaste conmigo, ya ni siquiera soy feliz.

¿Que nos pasó? ¿Como acabamos así?

Me quitaste hasta las ganas de vivir…

De luchar, de sonreír…

Yo solo quería una historia de amor sin fin.

Paseos por las calles abrazados

o agarrados de la mano.

Besos, de esos, que te dejan sin aire.

Noches locas de sexo y muchos besos.

Y ahora…

Ahora no quiero.

No, no quiero volver a sentir el roce de tus labios.

Quiero que te alejes.

 

Que no me hagas más daño.



Me gusta

Me gusta sentir esa sensación de cosquilleo por todo el cuerpo cuando me despierto cada mañana a tu lado y sentir el roce de tus labios.

Me gusta ver cómo te desesperas al peinarte cuando tienes el pelo un pelín largo y no consigues domarlo.

Me gusta que me mires y mirarte embobada cuando estamos abrazados.

Me gusta el hecho de que me acaricies la cabeza, la cara. Que juegues con mi pelo, mis orejas; porque no puedes parar ni un segundo quieto.

Me gusta llevarte la contraria por cualquier cosa para hacerte rabiar.

Me gusta que antes de salir, siempre me des tu opinión y me digas lo guapa que voy.

Me gusta bailar contigo hasta que no puedo con los pies.

Me gusta que me comas con la mirada.

Me gusta hacer el amor cada mañana.

Me gusta hacerlo despacito, mirándote a los ojos y besarte suavemente.

Me gusta comerte y que me comas la oreja.

Me gusta sentirme arropada y protegida entre tus brazos.

Me gusta correr bajo la lluvia agarrados de la mano.

Me gusta cuando me ves por primera vez con un conjunto de ropa interior nuevo.

Me gusta verte leer, la cara de concentración que pones.

Me gusta mirarte con ojitos y conseguir lo que quiero en ese momento.

Me gusta dormir abrazada a ti.

Me gusta cuando por sorpresa apareces en mi trabajo.

Me gusta llamarte por teléfono y no hablar de nada.

Me gusta quererte, pero más me gusta que me quieras.


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